La UE ante la invasión de Ucrania: el Plan Readiness 2030
La percepción de una Europa paralizada ante EEUU ha tenido réplicas en la prensa internacional y en el ámbito gubernamental, sin embargo, de acuerdo a la publicación del Instituto Español de Estudios Estratégicos titulada Soberanía Estratégica de la Defensa. Gobierno de España. Ministerio de Defensa Domínguez, B. (2025), el año 2014 representó el punto de inflexión para la UE, derivado a la anexión de la península ucraniana de Crimea por parte de Rusia que destapó la necesidad de mantener una UE fuerte, unida e integrada, no solo a nivel de Seguridad y Defensa, sino también en sectores tan estratégicos como la energía, la tecnología, las cadenas de suministro o el sector productivo, pero también han surgido líderes como el presidente de los Estados Unidos que ha criticado entre otras cosas, la adecuada aplicación del Artículo 5 del tratado (defensa colectiva), mientras que su homólogo francés, Emmanuel Macron, ha afirmado que la Alianza está en “muerte cerebral” y en ese contexto, en 2017 Bruselas crea la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO), con la finalidad de obtener una cooperación reforzada para mejorar la coordinación e incrementar las inversiones en Defensa en cuanto al desarrollo de las capacidades, buscando la consolidación hacia un cambio de paradigma, pasando de una gestión de crisis externa a una preparación real para la defensa territorial y la resiliencia industrial.
Esto se entiende porque la UE y la OTAN funcionaban con base en la existencia de un enemigo común, algo que después de la caída de la Unión Soviética, dejó un vacío que no se llenó hasta que se decidió señalar a Rusia como potencial amenaza para su seguridad, tras el inicio precisamente de la operación militar especial en Ucrania, es decir, la OTAN no solamente les dio seguridad en contra, en su momento de la Unión Soviética, sino también les quitó las posibilidades de generar un Ejército de reacción inmediata para prevenir situaciones como esta, por lo que en ese orden de ideas, el regreso de Trump representa un nuevo reto para la relación transatlántica, pero también una oportunidad, toda vez que derivado a la exigencia para que los países miembros aumenten su presupuesto y aportaciones, en cierto modo, estas exigencias, pueden ser un motor clave para el impulso del rearme de la Unión Europea, porque los beneficios que pueden generarse a través de una nueva estrategia de offset, como lo explica Iñigo Guevara en un artículo publicado en el Heraldo de México el 18 de noviembre de 2025, titulado Offset y Geopolítica las variables del mercado de la defensa, nos hace reflexionar sobre el sentido de convertir el gasto militar en desarrollo económico, mediante la implementación de programas de compensación industrial para transformar el enfoque transaccional de las adquisiciones en una estrategia desarrollo nacional, porque la importancia económica de esta estratégica, es la cooperación transatlántica en materia de defensa que dependerá de la capacidad de todas las partes para encontrar acuerdos mutuamente beneficiosos, que equilibren los intereses nacionales, la competitividad industrial y las necesidades de seguridad colectiva.
Ahora bien; la estrategia central de la UE para ejecutar el Plan Readiness 2030, es el Libro Blanco Conjunto sobre la Preparación de la Defensa Europea 2030, presentado en marzo de 2025, esta iniciativa, vinculada al plan ReArm Europe, pretende movilizar hasta 800 000 millones de euros para reforzar la base militar-industrial y la autonomía estratégica de la UE para finales de la década y en ese orden de ideas, el American Enterprise Institute (AEI) ha publicado un análisis sobre los desafíos de la defensa europea, en el sentido de que los gobiernos europeos se enfrentan a numerosos desafíos internos, como el lento crecimiento económico, la baja demografía y una política interna cada vez más desequilibrada y a lo largo de este ciclo descontrolado, puede haber indicios de optimismo, ya que la UE puede hacer más, en particular, ha estado muy cerca de liderar su iniciativa para utilizar activos soberanos rusos congelados, así como algunos privados, para financiar un importante paquete de ayuda a Ucrania, por un valor de hasta 140 000 millones de euros, al tiempo que le corresponde a la UE mantener viva la causa del libre comercio ante la ausencia del liderazgo estadounidense, una tarea en la que el bloque podría desempeñarse mucho mejor. El sistema de la OMC podría estar muerto, pero eso no debería impedir que los europeos firmen sus acuerdos comerciales con los países sudamericanos del bloque Mercosur y la India, ni que finalicen las negociaciones de adhesión con Ucrania, Moldavia y Albania. Cuanto mayor sea el mercado único de la UE y esté mejor integrado con otras economías del mundo, más probable será que a la larga, esto sirva de ancla para reconstruir el sistema comercial internacional.
Visto lo anterior y analizado los artículos Europa ante el desafío de Trump: ¿acomodación o autonomía? Real Instituto Elcano (del Amo, P. (2025) y Relaciones con Ucrania (2025), podemos inferir que la seguridad de la Unión Europea se halla en un estado frágil y dependiente, situación que se ha incrementado debido a la segunda presidencia de Donald Trump y al contexto geopolítico multipolar. La Unión Europea es considerada por Washington como una “carga” debido a su falta de capacidad para protegerse sin asistencia de Estados Unidos, con advertencias de que podría retirar las garantías de seguridad si no se incrementa el gasto en defensa al 5% del PIB. Esto añade conflictos internos entre los Estados miembros: Francia y Alemania desean más independencia, mientras que Polonia, los países bálticos, así como Hungría e Italia, optan por la adaptación o la cooperación con Estados Unidos, al tiempo que el conflicto en Ucrania, revela la fragilidad militar de Europa, que depende de la OTAN (dirigida por Estados Unidos) y carece de recursos autónomos. Asimismo, existen peligros relacionados con conflictos comerciales, rivalidades en el Ártico (como es el caso de Groenlandia) y un bloque antihegemónico (integrado por países como China y Rusia) que pone en cuestión el orden occidental. Estos textos resaltan que la Unión Europea no posee una mentalidad estratégica común, lo que la convierte en un “campo de juego” para potencias externas, requiriendo de manera urgente inversiones consistentes y coordinación para disminuir sus dependencias.
Esto ha ocasionado que las interacciones entre la Unión Europea, la Organización del Tratado del Atlántico Norte y Ucrania sean delicadas, debido a la dependencia de Europa de la OTAN (predominada por Estados Unidos) y la presión ejercida por Trump para que Europa asuma una mayor responsabilidad. En la cumbre celebrada en Londres el 2 de marzo de 2025, sin la participación de Estados Unidos, los aliados decidieron incrementar la inversión en defensa y restaurar las relaciones entre Kyiv y Washington, al tiempo que reconocieron la incapacidad de Europa para ofrecer garantías de manera independiente. Trump busca un alto el fuego negociado directamente con Rusia, cediendo territorio (18% desde 2014) y dejando a Europa la tarea de reconstrucción y seguridad tras el conflicto, sin involucrar a Europa en las negociaciones. Siendo de esta manera, como la relación se basa en un apoyo condicionado, mientras Europa enfrenta presiones para desempeñar un papel principal, aunque carece de las capacidades necesarias sin Estados Unidos.
Siendo así, el artículo sobre la Consolidación institucional de cooperación UE-OTAN, nos establece que la seguridad de la Unión Europea atraviesa una fase de redefinición estructural, en la que la cooperación estratégica con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), se ha consolidado como un pilar central de la arquitectura de seguridad euroatlántica. Esta asociación, institucionalizada progresivamente desde comienzos del siglo XXI, ha evolucionado desde una coordinación limitada hacia una interdependencia estratégica funcional. Esto ha ocasionado que en la Declaración conjunta sobre la cooperación entre la UE y la OTAN se subraye que, si bien, la OTAN continúa siendo la base de la defensa colectiva de sus miembros, por lo que resulta imprescindible reforzar las capacidades propias de la Unión Europea para que esta alianza actúe como un socio estratégico creíble. Este enfoque reconoce simultáneamente la necesidad de fortalecer la base industrial y tecnológica europea y la persistencia de una dependencia estructural de Estados Unidos en materia de disuasión y capacidades de alta intensidad. En este sentido, la cooperación UE-OTAN no aparece como una limitación, sino como el marco habilitante para una autonomía estratégica funcional y realista (OTAN, 2023b).
La fragmentación histórica de la industria de defensa europea constituye uno de los principales desafíos estructurales para la consolidación de una defensa creíble. Los documentos analizados destacan la necesidad de coordinar los procesos de desarrollo de capacidades, armonizar estándares y mejorar la movilidad militar, con el objetivo de garantizar la interoperabilidad de las fuerzas armadas europeas y aliadas (Consejo de la Unión Europea, 2024). Este esfuerzo se inscribe en una concepción más amplia de resiliencia estratégica, que incluye la protección de infraestructuras críticas, la ciberseguridad, la lucha contra la desinformación y guerra cognitiva, así como de la preparación ante crisis complejas. En conjunto, se evidencia que la invasión rusa de Ucrania; ha generado un cambio geopolítico estructural en Europa y la Unión Europea ha pasado de una ambigüedad estratégica prolongada, a un proceso de redefinición de su papel como actor de seguridad y defensa, apoyándose en una cooperación reforzada con la OTAN como eje central de la defensa europea. No obstante, la eficacia de esta asociación dependerá de la capacidad de transformar consensos políticos en capacidades tangibles, sostenidas y coordinadas, capaces de responder no solo a la crisis actual, sino también a un entorno internacional crecientemente volátil y competitivo.
En otro ámbito, las declaraciones del presidente Biden sobre el ataque no provocado e injustificado de Rusia contra Ucrania, fue sustentada en tres aspectos principales y basadas: la previsión y alerta estadounidense de que algo así sucedería; las acciones estadounidenses al respecto (sanciones contra Rusia y apoyo militar hacia Europa oriental); y la unidad de la OTAN para dar una respuesta conjunta ante el enemigo común haciendo primar la libertad. El presidente definió a la acción comandada por Vladimir Putin como una flagrante violación del Derecho internacional que se decretó al mismo tiempo en el Consejo de Seguridad que discutía el tema para evitar la escalada. Como consecuencia, el presidente Biden implementó un paquete de sanciones en colaboración con otros aliados, de tal manera que la economía rusa en general y la industria militar en particular sufriera las consecuencias del violento e ilegítimo accionar.
Siendo así como, las relaciones bilaterales entre Rusia y Estados Unidos al inicio del mandato de Biden fueron algo contradictorias, aunque en la senda del entendimiento. Biden lo calificó inicialmente en el 2021 como un asesino, para después redefinirlo en el 2021 como un adversario digno, brillante y duro (Tovar, 2022). Y si hubo un acercamiento, probablemente aunado a contrarrestar la influencia china, quedó dilapidado con la invasión rusa de Ucrania. La amplitud del paquete de sanciones mencionado por Biden en su declaración incluía congelamiento de activos rusos en territorio estadounidense, limitación de transacciones en las principales divisas globales, sanciones comerciales y sanciones a empresas y oligarcas rusos.
En lo relativo a las acciones militares, el presidente Biden mencionó un reforzamiento de tropas en los países de Europa Oriental (Rumanía, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania), así como apoyo humanitario y armamentístico a la nación ucraniana. Hizo alusión al Artículo 5 de la OTAN y a la defensa de cada centímetro del territorio de la organización atlántica. Dentro de esta aseveración, también recalco que sus tropas no intervendrían en un combate directo en Ucrania. Cabe reconocer que los esfuerzos de Biden por dar respuesta a la invasión estuvieron marcados con una línea de respuesta común con la OTAN, tratando de actuar en bloque y ahumando a la cooperación. El cierre de la declaración se marcó por la alusión emotiva a la unidad y defensa de los valores tradicionalmente atribuidos a Occidente, tales como la democracia en contraposición de la tiranía, así como la libertad en contra de la opresión y lanzó una advertencia de la crisis de seguridad internacional, en la que esta situación, implica la determinación conjunta que la nación estadounidense debe demostrar con sus aliados.
En esa tesitura; uno de los aspectos que los países europeos de la organización atlántica echarán en falta es el compromiso y respaldo estadounidense a su defensa colectiva, toda vez que la seguridad europea ya no pasa por una defensa atlántica, sino que requiere de una alternativa militar europea que de respuesta a las amenazas de una forma efectiva e incondicional, con un proyecto que persevere en el tiempo sin distinción política. Todo un reto en el orden actual marcado por la gran diversidad ideológica y las tan fluctuantes y diversas amenazas que azotan Europa desde varios flancos. Por eso, la invasión Rusa en Ucrania es punto de inflexión que obliga a Europa a madurar en materia de defensa y seguridad, evitando en el futuro la dependencia estadounidense, pese divisiones internas.
Bibliografía
- American Enterprise Institute. Readiness 2030; es una iniciativa de defensa estratégica descrita en el Libro Blanco de la Unión Europea para la Defensa Europea. El American Enterprise Institute (AEI) ha publicado análisis sobre los desafíos de la defensa europea. https://www.aei.org/op-eds/europe-must-create-its-own-future/.
- Actuar en el ámbito de la defensa para proteger a los europeos. el sitio Web de la Comisión Europea. https://www.google.com/search?q=union+europea+invertir+infraestructura+en+todo+el+continente+defensa+transportar+unidades+militares+rapidamente&oq=union+europea+invertir+infraestructura+en+todo+el+continente+defensa+transportar+unidades+militares+rapidamente+&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUyBggAEEUYOdIBCjI1OTg0ajBqMTWoAgCwAgA&sourceid=chrome&ie=UTF-8.
- Consejo de la Unión Europea. (2024). Cooperación entre la UE y la OTAN.
- del Amo, P. (2025). Europa ante el desafío de Trump: ¿acomodación o autonomía? Real Instituto Elcano.
- Declaraciones del presidente Biden sobre el ataque no provocado e injustificado
- de Rusia contra Ucrania. (2022). Embajada USA. https://sv.usembassy.gov/es/declaraciones-del-presidente-biden-sobre-elataque-no-provocado-e-injustificado-de-rusia-contra-ucrania/.
- Domínguez, B. (2025). Soberanía Estratégica de la Defensa. Gobierno de España. Ministerio de Defensa. https://www.defensa.gob.es/ceseden/-/ieee/soberania_estrategica_de_la_defensa_2025_dieeeo17
- Embajada de los Estados Unidos de América en El Salvador (2022). Declaraciones del presidente Biden sobre el ataque no provocado e injustificado de Rusia contra Ucrania. https://sv.usembassy.gov/es/declaraciones-del-presidente-biden-sobre-el-ataque-no-provocado-e-injustificado-de-rusia-contra-ucrania/.
- Pontijas, J. L. (2022). Una brújula estratégica para la seguridad y la defensa de la Unión Europea. ¿Un documento más? Instituto Español de Estudios Estratégicos. https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&opi=89978449&url=https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2022/DIEEEA42_2022_JOSPON_UE.pdf&ved=2ahUKEwiitOhzo6NAxU2KvsDHZBFGBQQFnoECBsQAQ&usg=AOvVaw0YSZ_CaKuyKvZvhd68VmAn
- Offset y Geopolítica las variables del mercado de la defensa, por Iñigo Guevara publicado en el Heraldo de México el 18 de noviembre de 2025. https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2025/11/18/offset-geopolitica-las-variables-del-mercado-de-la-defensa-745809.html
- OTAN. (2023a). Joint Declaration on EU-NATO Cooperation.
- OTAN. (2023b). Strategic Concept 2022.
- OTAN. (2024). Relations with Ukraine.
- Tovar, J. (2022). La paradoja de la política exterior de Joe Biden. CIDOB d’Afers Internacionals. 132, 195-219. https://doi.org/10.24241/rcai.2022.132.3.195
