Metamorfosis del terrorismo: crisis de los modelos criminológicos
El fenómeno del terrorismo contemporáneo atraviesa una metamorfosis que desafía las categorías criminológicas tradicionales
El fenómeno del terrorismo contemporáneo atraviesa una metamorfosis que desafía las categorías criminológicas tradicionales; reflexionaremos en este artículo sobre la masacre del Instituto Columbine (1999) que no solo representó un hito en la violencia escolar en los Estados Unidos de América, sino que germinó una infraestructura simbólica y una subcultura ideológica, denominada frecuentemente como columbiner, que mitifica a los perpetradores originales.
El reciente atentado en México en la zona arqueológica de Teotihuacán el 20 de abril de 2026 es una manifestación crítica de esta tendencia, sobre todo porque fue perpetrado el mismo día y mes en que ocurrio el atentado terrorista en Columbine en el año de 1999.
Debemos tener presente que la figura del “lobo solitario” es insuficiente para explicar estos actos, proponiendo en su lugar el concepto de “nodos operativos” adiestrados, sobre todo ante la proximidad de la Copa Mundial de la FIFA 2026, resulta importante tener esto en el radar ya que la convergencia entre esta radicalización digital y la fragmentación del crimen organizado en México, representa un desafío de seguridad nacional que requiere estrategias de contravigilancia proactivas y una reingeniería profunda del Sistema Nacional de Inteligencia y a las leyes penales en México.
En el ámbito de la seguridad global, el concepto de “lobo solitario” ha servido históricamente para clasificar ataques perpetrados por individuos sin una filiación jerárquica orgánica evidente, no obstante, desde la perspectiva de la Dra. Yuriria Rodríguez Castro, experta en terrorismo (UNAM/INACIPE), esta terminología resulta académica y operativamente insuficiente, toda vez que no existe el terrorismo puramente doméstico o individual y todo actor violento responde a un proceso de radicalización, doctrina y entrenamiento especializado, ya sea virtual, presencial o híbrido.
En ese orden de ideas; la etiqueta de “lobo solitario” es un reduccionismo que ignora la infraestructura simbólica y educativa detrás del agresor, peor aún clasificar estos actos como perpetrados por una persona debilitada en sus facultades mentales y que no tiene percepción de la realidad o está la ve distorsionada, desde luego que existirán patologías psicológicas del agresor, pero debemos ver todo el bosque y no solo el árbol ya que con esas conclusiones un hecho terrorista políticamente puede ser minimizado, pero al hacerlo y no afrontar la realidad hace que estos actos se repitan constantemente, ya que al equivocarse en el diagnostico voluntariamente o involuntariamente al aplicar el remedio este no será eficiente por error en el diagnóstico.
Luego entonces partiendo de lo anterior; el terrorismo es, ante todo, un “acto criminal del mensaje”, este mensaje requiere una asimilación doctrinaria que vincula al individuo con una causa transnacional y en este sentido, el terrorista “doméstico” es en realidad un nodo de una red global que utiliza la simbología de organizaciones como DAESH o, en el caso de Teotihuacán, la estética de los perpetradores de Columbine, para validar su conducta desde la subjetividad colectiva.
Esta formación se sustenta en dos pilares:
El Turismo de Adiestramiento (desplazamiento físico a zonas de conflicto).
El Adiestramiento a Distancia (uso de internet como aulas de radicalización).
El ataque ocurrido el 20 de abril subraya la importancia del simbolismo ritual, porque esta fecha funciona como un catalizador temporal para la planificación de ataques dentro de comunidades digitales de la True Crime Community.
La información que ha sido posible publicar respecto a las investigaciones de la Fiscalía sobre el tirador de Teotihuacán, identificado como Julio César Jasso Ramírez, revelan una preparación meticulosa, el sujeto portaba una camiseta con la leyenda “Natural Selection”, referencia directa a la prenda que vestía uno de los atacantes en Columbine.
Desde luego existirá más evidencia, pero ahora esta reservada ya que es objeto de una indagatoria criminal y esta hasta ahora, no ha sido revelada para no entorpecer las investigaciones, tanto de la fiscalía del Estado de México que es la primer respondiente como la Fiscalia General de la Republica, que también investiga estos hechos, en razón de competencia federal, ya que fueron hechos ocurridos en un lugar de protección federal, en la zona arqueológica, cultural y educativa en Teotihuacán Estado de México, México.
Luego entonces al observar lo hasta ahora publicado en fuentes abiertas podemos inferir que este mimetismo no es mera coincidencia, sino parte de una “fandomización” de la violencia donde el uso de gabardinas y simbología específica genera identidad y sentido de pertenencia a una red invisible.
La capacidad técnica mostrada por el agresor; también sugiere que las estrategias de comunicación del crimen organizado y el terrorismo, son hoy indistinguibles, permitiendo al perpetrador actuar con técnica profesional sin haber pisado un campo de batalla físico, gracias a la difusión de manuales digitales.
Lo anterior debe encender las alertas, para fortalecer la seguridad del Mundial 2026, que enfrenta una amenaza híbrida, porque por un lado, está la radicalización ideológica de corte columbiner o yihadista y por otro lado, el fenómeno del “narcoterrorismo” táctico derivado de la fragmentación de grandes estructuras como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa.
Tras operativos de alto impacto y la muerte de líderes clave como “El Mencho”, estas organizaciones han sufrido procesos de atomización, la lógica nos dice que ante la pérdida de un mando centralizado, las células remanentes pueden optar por actos terroristas, como el uso de artefactos explosivos improvisados o ataques en espacios públicos, drones, o balaceras e incendios para ejercer presión política.
En ese orden de ideas un evento de visibilidad global como el Mundial se convierte en un objetivo simbólico donde individuos radicalizados podrían encontrar en el caos generado por el crimen organizado la oportunidad logística para ejecutar ataques de alto impacto.
Para prevenir estos ataques, es imperativo implementar medidas de contravigilancia, ya que los terroristas y criminales preparan sus actos mediante la vigilancia previa de los objetivos y la contravigilancia, tanto en redes sociales como en el terreno físico como enaeropuertos, estadios, zonas culturales, centrales de autobuses, centros comerciales, hoteles, bares, restaurantes, plazas públicas de concentración humana, parques, playas, escuelas y universidades y en ese sentido estas medidas de contravigilancia, serían la única herramienta capaz de romper el círculo de preparación y detener a los atacantes antes del acto terrorista.
Si bien la tecnología es fundamental, la capacidad analítica humana en el terreno es insustituible, por lo que se requiere de observadores entrenados que identifiquen el “lenguaje corporal del reconocimiento” y detecten a individuos que realizan mediciones tácticas o fotografías inusuales de perímetros de seguridad, ya que la prevención real ocurre al detectar a quien observa, antes de que este decida ejecutar, incluso apoyarse con países socios con tecnología en inteligencia artificial para operaciones precrimen y abarcar el rango de protección no solo en la prevención y reacción sino en acciones estratégicas predictivas.
Recomendaciones para las Autoridades
1. Reconfiguración Legal: El Estado mexicano debe promover cambios en el Derecho Penal para sancionar las fases preparatorias y de vigilancia del terrorismo, eliminando el factor de “imprevisibilidad” asociado a lo individual.
2. Inteligencia Trilateral: Establecer protocolos de inteligencia compartida entre México, EE. UU. y Canadá para monitorear el “turismo de adiestramiento” y la radicalización en foros de la dark web.
3. Unidades de Análisis de Conducta: Desplegar analistas de comportamiento en nodos críticos (transporte masivo y sedes deportivas) para detectar anomalías antes de que el atacante pase de la idea a la acción.
4. Desmitificación Estratégica: Implementar campañas que desarticulen la narrativa del “héroe trágico” en la cultura columbiner y el culto al narcotráfico, restando valor simbólico a los perpetradores.
Esquema Táctico de Contravigilancia en Infraestructuras Críticas (Zonas Blandas y Sedes FIFA)
La contravigilancia no busca al atacante en el momento de la agresión, sino al observador en la fase de planificación. El objetivo es identificar a quien está “estudiando” el objetivo.
1. Detección de Vigilancia Estática y Dinámica:
Indicador: Individuos que permanecen en áreas de flujo (entradas de estadios, estaciones de metro, zonas arqueológicas) por periodos prolongados sin participar en la actividad recreativa.
Acción: Identificar el uso de dispositivos ópticos o móviles orientados hacia cámaras de seguridad, puntos de patrullaje o salidas de emergencia en lugar de hacia los atractivos turísticos.
2. Mapeo de Puntos Ciegos:
Indicador: Personas que realizan trayectorias repetitivas o “circulares” alrededor de un perímetro para medir tiempos de respuesta de la policía o identificar zonas sin cobertura de CCTV.
Acción: Despliegue de agentes encubiertos de perfil bajo (vestidos de civil) que realicen “vigilancia de la vigilancia”, detectando a quienes anotan o graban protocolos de acceso.
3. Ruptura del Ciclo mediante Intervención de Perfil Bajo:
Táctica: El personal de seguridad debe realizar “encuentros fortuitos” o verificaciones de rutina sobre individuos detectados realizando vigilancia. Esto rompe la sensación de impunidad del nodo operativo y lo obliga a abortar o posponer el plan al sentirse “quemado” (identificado).
Guía de Indicadores de Radicalización (Simbología y Conducta)
Esta guía permite al personal docente, de seguridad y de transporte identificar señales de alerta temprana relacionadas con la doctrina de Columbine y otros procesos de formación violenta.
1. Simbología y Estética (Leakage Visual):
Prendas Clave: Uso de camisetas con leyendas como “Natural Selection”, “Wrath”, o “Disconnect”. Uso injustificado de gabardinas negras (trench coats) en climas cálidos o eventos masivos.
Iconografía: Dibujos o parches con las siglas de los perpetradores de 1999 o referencias al 20 de abril.
2. Conducta Digital y Consumo de Contenido:
Fijación con el “Mensaje”: Individuos que consumen y comparten manuales de tácticas militares, fabricación de IED (explosivos caseros) o manifiestos de tiradores previos.
Interacción en la “True Crime Community”: Participación activa en foros que no solo analizan crímenes, sino que glorifican la figura del atacante como un “mártir” o “vengador social”.
3. Cambios en el Comportamiento Social:
Aislamiento y Hostilidad: Transición hacia un discurso nihilista o de odio extremo contra instituciones educativas o gubernamentales.
Turismo Operativo: Viajes no justificados a zonas de conflicto o asistencia a campos de tiro informales para entrenamiento táctico.
La prevención del terrorismo en el siglo XXI requiere abandonar acciones reactivas, si las autoridades en México y sus aliados de la America Septentrional (Canadá y Estados Unidos de América), logran integrar la capacidad analítica humana para detectar estos indicadores y ejecutar protocolos de contravigilancia, al tiempo que se podrá neutralizar la amenaza antes de que el primer disparo sea efectuado o que detone la primera explosión, o que se propague algún incendio con víctimas fatales.
La seguridad no solo del Mundial 2026 que está ya a pocos días de celebrarse depende de nuestra capacidad para leer el “mensaje” antes de que sea entregado a través de la violencia y que el escudo protector cubra más allá de este evento deportivo.
Se propone un reconfiguración del Derecho Penal Mexicano frente al Terrorismo Contemporáneo
El marco jurídico actual en México presenta lagunas significativas frente a la figura de los “nodos operativos” y la radicalización digital, para que las medidas de contravigilancia y detección temprana sean efectivas, el sistema penal debe evolucionar en tres ejes fundamentales:
1. Tipicidad y la Criminalización de los Actos Preparatorios
En el Derecho Penal clásico, la intervención estatal ocurre generalmente cuando se inicia la ejecución del delito. Sin embargo, en el terrorismo influenciado por doctrinas como la de Columbine o el narcoterrorismo táctico, esperar a la ejecución es fatal.
Impacto Legal: Es necesario tipificar de manera autónoma los actos preparatorios. Esto incluye la posesión de manuales de adiestramiento táctico, la vigilancia de infraestructuras críticas y el “turismo de adiestramiento”. El reto jurídico es no vulnerar la libertad de pensamiento, sino sancionar la conducta inequívoca de preparación terrorista.
2. La Doctrina de la “Participación en Red” vs. la Autoría Individual
El Código Penal Federal tiende a buscar una jerarquía orgánica (jefes, sicarios, etc.). Como señala la Dra. Yuriria Rodríguez Castro, la “resistencia sin líderes” y la auto-radicalización digital rompen este esquema.
Impacto Legal: El impacto consistiría en reformar las reglas de la coparticipación. Se debe reconocer legalmente que un individuo puede estar “instruido” por una red global sin haber tenido contacto físico con ella. La autoría ya no sería “individual”, sino que el atacante se consideraría un brazo ejecutor de una doctrina transnacional, lo que agravaría las penas al vincular el acto con la seguridad del Estado.
3. Vigilancia Digital, Contravigilancia y Derechos Humanos
La implementación de contravigilancia en redes sociales y espacios públicos choca directamente con el derecho a la privacidad y el debido proceso.
Impacto Legal: México requerirá una legislación de Inteligencia Preventiva más robusta. Las pruebas obtenidas mediante el monitoreo de la True Crime Community o la detección de leakage (filtraciones de planes) deben tener validez probatoria plena antes de que se cometa el ataque. Esto implica reformar el Artículo 16 constitucional para delimitar con precisión cuándo la seguridad nacional y la prevención del terrorismo (especialmente en eventos masivos como el Mundial 2026) justifican la intervención de comunicaciones y la vigilancia proactiva.
4. Cooperación Internacional y Extradición (Efecto T-MEC)
Dado que el Mundial se celebra en tres países, el Derecho Penal mexicano debe armonizarse con los marcos de EE. UU. y Canadá.
Impacto Legal: Se prevé un aumento en los tratados de asistencia jurídica mutua. El impacto será la creación de un espacio jurídico compartido donde la radicalización iniciada en un servidor de Canadá, que instruye a un atacante en México para actuar en EE. UU., sea procesable en cualquiera de las tres jurisdicciones bajo cargos de terrorismo transnacional.
Conclusión
El Derecho Penal mexicano debe dejar de ver al terrorista de Columbine o al operador criminal como un “delincuente común”, el impacto de estas medidas legales será la creación de un Derecho Penal del Enemigo (en términos de Jakobs) limitado y supervisado, donde la peligrosidad del sujeto y su proceso de adiestramiento previo sean suficientes para la intervención punitiva del Estado.
Solo así se podrá romper el círculo de preparación y garantizar la paz pública en 2026. Sumada a una reingeniería del Sistema Inteligencia Nacional (SIN) que se dirija Hacia un Modelo de Seguridad Nacional Proactiva, donde la transformación del sistema de inteligencia en México debe abandonar el enfoque de “persecución de objetivos” para adoptar uno de “detección de procesos”. Esta reingeniería se fundamenta en cuatro ejes transversales:
1. Transición al Modelo de Inteligencia Híbrida (HUMINT + SIGINT + OSINT)
Actualmente, existe una brecha entre la inteligencia tecnológica y la analítica humana.
Propuesta: Crear el Centro de Análisis de Radicalización Transnacional. Este organismo debe integrar expertos en ciber-psicología y antropología criminal para monitorear el leakage (filtración) en entornos digitales (OSINT). La reingeniería implica que la inteligencia de señales (SIGINT) no solo busque interceptar llamadas, sino identificar patrones de consumo doctrinal (manuales de táctica, ideología de Columbine, propaganda yihadista o criminal) antes de que el individuo inicie la fase operativa.
2. Descentralización Táctica y Unidades de Contravigilancia en el Terreno
El CNI (Centro Nacional de Inteligencia) debe evolucionar hacia una estructura capilar.
Propuesta: Implementar Células de Inteligencia de Despliegue Rápido (CIDR) en infraestructuras críticas (aeropuertos, sedes del Mundial 2026, zonas arqueológicas). Estas unidades realizarán contravigilancia física permanente, utilizando el factor humano para romper el ciclo de planeación del adversario. La reingeniería exige que la inteligencia no se quede en el escritorio, sino que se valide en el terreno para detectar la vigilancia previa que realizan los terroristas.
3. Fusión de Inteligencia Criminal y Antiterrorista (La Doctrina Rodríguez Castro)
México ha separado históricamente el combate al narcotráfico del antiterrorismo. La realidad de la fragmentación de grupos como el CJNG demuestra que esta división es artificial.
Propuesta: Crear una Plataforma Única de Amenazas Híbridas. Esta base de datos debe cruzar información de la atomización de cárteles con perfiles de radicalización ideológica. La reingeniería debe permitir que el sistema identifique cuándo una célula criminal disidente adopta tácticas de “resistencia sin líderes” o mimetismo de masacres escolares para sus fines de terror criminal.
4. Gobernanza y Marco Legal de Inteligencia Preventiva
La reingeniería requiere un respaldo jurídico que permita la intervención temprana sin vulnerar el Estado de Derecho.
Propuesta: Reformar la Ley de Seguridad Nacional para otorgar facultades de “Inteligencia Preventiva Probatoria”. Esto permitiría que el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) actúe judicialmente contra individuos en fase de adiestramiento o vigilancia de objetivos, eliminando el vacío legal que hoy permite a un potencial atacante prepararse impunemente hasta el momento de la ejecución.
La seguridad de México, especialmente ante el escrutinio global del Mundial 2026, depende de un Sistema de Inteligencia Nacional que sea tan fluido y ubicuo como las amenazas que enfrenta. La reingeniería propuesta transforma al SIN de un espectador del crimen a un arquitecto de la prevención, capaz de identificar al “nodo operativo” en el vacío digital y neutralizarlo en el espacio físico.
La caída de liderazgos criminales y el auge de doctrinas como la de Columbine no deben ser vistos como eventos aislados, sino como señales de un entorno de riesgo que solo una inteligencia estrategica moderna, analítica y proactiva puede contener.
Bibliografía Sugerida
· Blair, J. P., & Martaindale, M. H. (2019). United States Active Shooter Events from 2000 to 2018. Texas State University: ALERRT Center.
· Fiscalía General de Justicia del Estado de México [FGJEM]. (2026). Informe de investigación sobre el evento del 20 de abril en Teotihuacán.
· Jones, N. P. (2021). The Mexico-US Border and Mexico’s Strategic Security: The Rise of the CJNG. Rice University: Baker Institute for Public Policy.
· Langman, P. (2015). School Shooters: Understanding High School, College, and Adult Perpetrators. Rowman & Littlefield Publishers.
· Larkin, R. W. (2009). Comprender Columbine. Madrid: Editorial Complutense.
· Rodríguez Castro, Y. (2020). Terrorismo y Seguridad Nacional en México: Desafíos Contemporáneos. Ciudad de México: UNAM/INACIPE.
· Sageman, M. (2017). Misunderstanding Terrorism. University of Pennsylvania Press.
· Tower, D. C. (2022). Digital Radicalization: The rise of the Columbiner Subculture. New Media & Society Journal.
