Construir desde la defensa una relación México-Estados Unidos muy cercana
La noticia publicada en varios medios al final de la semana pasada sobre la adquisición de la aeronave Hérculesy de todos los cursos de capacitación y entrenamientos conjuntos, demuestran que el gobierno mexicano se entiende muy bien con el gobierno estadounidense gracias a la habilidad y talento del embajador de Estados Unidos en México Ron Johnson y su exclente equipo de trabajo quienes diplomáticamente construyen de manera coordinada y soberana una relación que lleva años evolucionando y es evidente que Johnson y su equipo son maestros en ello, por lo que es, por lo tanto, importante que la relación esté resguardada por un enramado institucional en los dos países como se observa en la relación entre los militares de México y Estados Unidos que ha avanzado de manera positiva y se ha fortalecido mucho gracias a las múltiples oficinas de enlace establecidas por ambos países y las reuniones periódicas del grupo de alto nivel.
Si bien, en su inicio, hace un par de décadas, hubo resistencias, tanto en Defensa como en Marina, estas ahora buscan priorizar su relación con el Comando Norte (NORTHCOM) en Colorado, y con sus componentes aéreos, terrestres y navales en Florida, Virginia y Texas, con ello alejándose en lo posible de los discursos que intentan dividir en vez de unir, de retórica pública que amenaza sin construir, optando por destruir.
No es nuevo que las burocracias profesionales de carrera busquen establecer diálogo con actores serios cuando la retórica política se desvaría. Esto es un fenómeno mundial que trasciende la relación México-Estados Unidos. De las reuniones de trabajo entre ambas fuerzas armadas se ha generado una Visión Estratégica Conjunta con una serie de objetivos alcanzables a mediano y largo plazo. Las fuerzas militares mexicanas cuentan con el talento humano, pero les hacen falta muchos recursos para operar a la altura de esta visión estratégica.
Ante los llamados para incrementar la cooperación, una opción coherente para México es darle fondo y forma a esta relación militar con Estados Unidos dado a la cercanía geográfica, que ayuda construir alianzas en materia de defensa, seguridad, política, militar, económica, energética, social, informática y de infraestructura de ambos países lo que traería muchos beneficios a la relación. Simplemente debemos recordar la historia que cuando México y Estados Unidos se unen se traen beneficios para los dos países.
Sin ir más lejos México y Estados Unidos tuvieron un éxito significativo al unirse a en la Segunda Guerra Mundial y México al colaborar con Estados Unidos durante esta guerra se impulsó su desarrollo económico e industrial derivado a que se fortaleció la relación militar bilateral.
La alianza con EE. UU. permitió a México iniciar un modelo de sustitución de importaciones, produciendo internamente lo que antes compraba. Aumentaron las exportaciones de materias primas vitales para la industria bélica estadounidense, lo que incrementó las divisas y atrajo inversiones donde la cooperación incluyó la mejora de infraestructuras para facilitar la logística militar y comercial aunado a que la participación mexicana, ejemplificada por el Escuadrón 201, permitió a México acceder a entrenamiento y equipo militar moderno estadounidense.
Fue el punto de partida para una estrecha cooperación militar bilateral, evolucionando hacia una “increíblemente cercana” relación de seguridad en las décadas siguientes y México nunca perdió su soberanía, al contrario se fortalecieron ambas en la región de la América Septentrional y ese al parecer es el camino correcto en el que se debe caminar con rumbo, certidumbre y destino.
